Redes Sociales

15 días sin smartphone

4 Mar , 2013  

¿Podemos (sobre)vivir en un mundo ultra conectado si decidiéramos dejarnos atrás el smartphone? ¿Y vivir sin redes sociales? Tres redactores de Les Numeriques, una revista online sobre tecnología, han hecho este experimento. Han cambiado sus smartphones por sus móviles básicos, sin pantallas táctiles, sin colores y con teclado físico.

Cada uno se lo tomó de una manera, según cuentan. Pero sí coincidieron en dos cosas: en aceptarlo como una tregua para analizar cómo las redes y el móvil se han convertido en parte fundamental de nuestra vida. Sin mensajes a todas horas, sin el mail en el bolsillo… sin una extensión de la mano que ocupa el tiempo libre y las aficiones. Y también en que lo vivieron con miedo y vértigo por lo que implica para nuestra vida laboral.

¿Qué extrajeron del experimento?

smartphone1. La inmediatez dejó de existir y la comunicación se volvió “laboriosa”. Los patrones para la respuesta, aunque sean solo vía sms, se hacen más complejos y solo responder desde un móvil “tradicional” requiere más pasos. Se comunican de forma más directa por la dificultad en la escritura, resumiendo el contenido de los mensajes. Para colmo, la capacidad de un teléfono es limitada, hay que borrar mensajes, los hilos de las discusiones no se siguen en la pantalla… consecuencia: acaban usando el teléfono para lo que fue concebido: para llamar.

2. Un mal para dos bienes: ya no fotografían lo que sea que vean ni tienen que ver las fotos que los demás cuelgan en las redes sociales. Para el resto de entretenimiento, ni música en el móvil ni grabaciones que no tienen buen sonido. Si quieren hacer fotos, a cargar con la cámara. Por tanto, descartaron imágenes innecesarias porque el esfuerzo de ir cargados… Eso sí, para no aburrirse recurrieron a la clásica serpiente de Nokia.

3. Las redes sociales. Olvidos de cumpleaños al no tener Facebook a mano y tardar tres horas en descubrir el último fichaje de su equipo. No se consolaron con que las noticias terminan llegando a las redacciones a través del comunicado de prensa: como periodistas echaron de menos la información inmediata de Twitter y la posibilidad de confirmar algunos rumores que surgen en las redes en 10 minutos.

4. Sin geolocalizador ni mapas en el móvil, imprimieron rutas y seleccionaron antes de salir de la redacción los lugares clave para la jornada de trabajo. Lo mismo si tenían que comer fuera, ya no podían tirar de recomendaciones virtuales vía aplicaciones.

5. Difícil reorganizarse. Los conejillos de indias sin smartphone desempolvaron sus viejos cuadernos. Sin calendario compartido ni sin agenda digital cualquier papel les fue útil para apuntar una cita. Salir de la redacción sin el mail a mano implicó que cambios imprevistos notificados por esa vía se perdieron hasta horas más tarde y ya de vuelta al ordenador…

¿Y les fue grata la experiencia?

Perdieron Mayors en Foursquare, sintieron felicidad por volver a Twitter, se desengancharon de Facebook, descubrieron cuánto puede llegar a durar una batería y… curiosamente, sintieron por la falta de información casi el mismo estrés que cuando vivían hiperconectados. La palabra bulimia la repiten constantemente. Al final, una moraleja muy básica: smartphone sí, pero con moderación.

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