Para luchar contra las fake news, la ley no será suficiente

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Para luchar contra las fake news, la ley no será suficiente

11 Jun , 2018  

En Internet, probablemente hayas leído hoy mismo, más de un titular sensacionalista. Probablemente en Facebook o en Twitter. Incluso es posible, admítelo, que tu atención se haya detenido unos segundos, y que hayas tenido la tentación de ponerle un pulgar hacia arriba o etiquetar a un amigo. Es posible que incluso hayas hecho clic en sus enlaces. Entonces, sin saberlo, has contribuido a la economía de las fake news o noticias falsas.

Tenemos que admitirlo. La desinformación es un ecosistema donde todos los estados, anunciantes y agencias de publicidad alimentan a la bestia. Y nosotros los periodistas también.

Invención, omisión, manipulación… La línea divisoria entre la verdad y la mentira puede ser muy sutil. Siempre ha habido fake news: la fuente del periodista mintió y éste no contrastó. Ahora, las razones para hacer falsa información corresponden a una lógica diferente: económica, para vender espacio publicitario, político, para influir en la opinión pública en un momento determinado o, incluso, por un motivo humorístico.

Pero la desinformación no es un chiste y puede tener consecuencias. Empuja para preferir un candidato sobre otro en una elección presidencial, por ejemplo. En enero, el servicio secreto de los EEUU Confirmó la existencia de “granjas de trolls” creadas para producir noticias falsas e influir en el voto de los estadounidenses.

Pero las noticias falsas no son solo sobre el contenido. Para que las noticias circulen, deben encontrar los canales correctos. Aquí aparece en escena Facebook, Twitter y Google, entre otros. Los tres gigantes fueron escuchados recientemente por el Senado y la Cámara de Representantes sobre la interferencia rusa en la toma de posesión de Donald Trump. En el banquillo de los acusados, Facebook: 126 millones de estadounidenses vieron artículos de cuentas pro-rusas que desautorizaban a la candidata Hillary Clinton.

¿Y cuál es la solución? En Francia trabajan para legislar contra las fake news y hay medios y empresas que están luchando para que no se promocionen contenidos de este tipo. Otra solución es la redacción y compromiso por unas buenas prácticas de calidad. Porque está claro que el gobierno no puede definir estándares periodísticos porque en cierto modo sería un regreso a la censura, pero puede promover una discusión rica e intersectorial e invitar a los medios, bloggers y los interesados ​​en la información a establecer estándares periodísticos.  

Pero quizás la solución principal es a través de la educación y la organización de talleres a nivel local para explicar paso a paso cómo se produce y circula la información y para solicitar a la ciudadanía que también sean conscientes de la responsabilidad.

 

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